Ruta por los primeros testimonios y la Almería islámica (siglos X al XV)

Los primeros testimonios de la ciudad de Almería se encuentran dispersos a través de trozos de historia que se plasman en un itinerario algo complejo, pero por el que hay que viajar partiendo de un siglo de época califal del que se conservan importantes monumentos como la Alcazaba, la antigua mezquita aljama con restos que quedan en la iglesia de San Juan y la muralla de las Atarazanas en la calle de la Reina esquina con el Parque Nicolás Salmerón donde está el Centro de Interpretación ‘Puerta de Almería’. De la época taifa y almorávide, en los siglos XI y XII, es la de mayor esplendor de la Almería medieval, conservándose las murallas de san Cristóbal y de La Chanca y también los aljibes en la calle Tenor Iribarne que almacenaban el agua de la ciudad. Cerca se puede ver también la Fuente Redonda. Los últimos siglos de esta etapa son menos conservados por el declive de la ciudad. Se puede ver algún resto pero muy escaso.


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Escalas: 

1.- Comienza en Aljibes de Jayrán en C/ Tenor Iribarne, s/n (tlf: 950273039): Sobre el agua y su abastecimiento en Almería hay noticias de autores árabes. Al parecer fue Jayrán, el primer señor del reino de Almería, quien decidió construir una conducción de agua desde las fuentes de la zona de Alhadra hasta la parte más alta de la ciudad, (actual Puerta de Purchena), y llevando el agua hasta aljibes públicos. Esta obra, cuya fecha se sitúa en el siglo XI surtió a la ciudad durante 750 años. Además se construyeron fuentes con caños para realizar un sistema de riego para las huertas intramuros. Además, el agua potable se conducía mediante tarjeas que desembocaba en un primer tanque en Puerta Purchena. De allí al resto de aljibes de la ciudad. El volumen de agua almacenada era de unos 600.000 litros. A través de norias, pozos y aljibes se distribuía el agua para toda la ciudad y se almacenaba. Estos aljibes acogen a la Peña flamenca El Taranto y para esa función se realizó un proyecto de rehabilitación en 1989.

2.- Cementerio de Puerta Purchena, en lo que fue el corazón de la ciudad moderna de Almería, en la época árabe se hallaba la necrópolis. Los cementerios musulmanes se situaban normalmente a las afueras del núcleo urbano, a lo largo de los principales caminos de acceso. Durante la época islámica hubo muchos cementerios aunque sólo tres importantes. Este cementerio se extendía desde el pie de la muralla, a uno y otro lado de la rambla de Alfareros, de la Plaza de los Derechos Humanos hasta la rambla de Obispo Orberá, incluyendo parte de la calle Granada. Fue la necrópolis más extensa, casi 10 hectáreas, utilizada desde 1040 hasta después de la conquista.

3.- Alcazaba: el monumento más emblemático de Almería. Llegamos hasta ella, tras pasar por la Plaza Vieja y ascender la llamada Cuesta del Rastro, hoy calle Almanzor. La fortaleza se hizo como atalaya defensiva para la ciudad de Pechina. Es visible desde cualquier punto y se sitúa en un cerro aislado que domina la bahía, a unos 90 metros de altura y 250 de la antigua línea de costa. El monumento, con mucho, más representativo de la época musulmana.

El conjunto monumental de la Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal fueron declarados en 2004 Bien de Interés Cultural. Después de la Alhambra, es la construcción de origen árabe más extensa de España con sus 1430 metros de perímetro amurallado.

Fue en el año 955 cuando el primer califa de Al-Ándalus, Adb al-Rahman III, mandó construir la Alcazaba sobre los restos de una fortaleza anterior. El recinto cuenta con 3 partes diferenciadas, 2 de origen y estilo árabe y una posterior, cristiana.

La entrada exterior, abierta en una torre albarrana o saliente, conduce a la Puerta de la Justicia, a través de una rampa en zigzag. La Torre de los Espejos, que la protege a un lado, conserva en su nombre la bella leyenda de ser heredera de la primitiva atalaya desde la que se comunicaba con espejos la llegada de enemigos por mar.

El Primer Recinto, era un antiguo cementerio y contenía viviendas, aunque hoy día hay jardines de estilo árabe, con unos baluartes estupendos desde donde contemplar las vistas a la Bahía o al interior, junto a un aljibe y el pozo de una noria. Hacia el interior contemplaremos las Murallas del Cerro de San Cristóbal, inaccesibles al público.

El segundo recinto formaba una pequeña ciudad palaciega con casas, mezquita, baños, aljibes… Está en gran parte destruido, y lo mejor conservado son los aljibes califales, una vivienda musulmana y una ermita mudéjar mandada construir por los Reyes Católicos. También existen los “baños de la tropa”, que sigue el modelo de los baños romanos. Tras la toma de la ciudad en 1489, los Reyes Católicos mandaron construir un Castillo en la parte más occidental y elevada de la Alcazaba. Se trata del tercer recinto, la parte más moderna del conjunto. A este espacio, protegido por tres torres semicirculares y un foso, se accedía a través de un puente levadizo.

El interior se organiza en torno al Patio de Armas, dominado por la Torre del Homenaje. Destacan la Torre de la Noria del Viento y la Torre de la Pólvora. En el centro del Patio existe un aljibe rectangular y un silo acampanado que en el pasado también sirvió como mazmorra.

4.- Centro de Interpretación ‘Puerta de Almería’: Este centro fue inaugurado por el Ayuntamiento de Almería en junio de 2006 e integra parte de las murallas y puerta califal de lo que fueron las atarazanas y una pequeña factoría romana de salazones. Se encuentra dividido en tres espacios: el lenguaje de la arqueología, la Almería romana: Las Balsas de Salazón y la industria del pescado en el Mundo Romano y La Muralla Califal.

5.- La Muralla Califal: dentro del Centro de Interpretación ‘Puerta de Almería’, es un trozo de la antigua muralla levantada en piedra con la que se fundó la ciudad. Su construcción delata el interés por conseguir la mejor estabilidad y resistencia. En la muralla se abría la Puerta de las Atarazanas de poco más de 6 metros de anchura, flanqueada por sendas torres gemelas.

6.- Mezquita Mayor de Almería (Iglesia de San Juan): En este templo se conserva parte del oratorio principal de la ciudad islámica. La mezquita mayor, aljama o principal de una ciudad era el lugar de reunión de los fieles para la oración de los viernes al mediodía. Aquí todos los musulmanes oraban y escuchaban el sermón preceptivo. La mezquita formaba un rectángulo capaz de albergar por lo menos a 9.000 personas. Los mercados que la rodeaban formaban el centro económico de la ciudad.

7.- Alcaicería: Se trata de lo que rodeaba a la mezquita, que constituía el zoco o mercado principal. El estar próximo a la mezquita, la especificidad de las manufacturas que se vendían, el tener también talleres de producción y tiendas y estar compuestos de varias calles es lo que distingue la Alcaicería de cualquier otro zoco de la ciudad.

8.- Muralla de La Chanca: En un recorrido por la ciudad moderna hallamos trozos del antiguo amurallamiento musulmán. En el Barrio del Aljibe se atravesaba la rambla del Puerto o de La Chanca quedando expuesto a sus riadas. El lienzo de muralla septentrional se unía al que bajaba de la Alcazaba, cerrando el frente dos grandes torres cuadradas, parecidas a las de la cortina de La Hoya.

9.- Lienzo amurallado de La Hoya: La muralla que mandó construir Jayrán partía del punto medio de la Alcazaba y bajaba hacía La Hoya. La muralla tenía que atravesar un barranco y salvar un pequeño cauce fluvial, cuya prolongación formaba la rambla de Gorman, luego calle de la Reina. La Hoya quedó abandonada en 1147. Hoy proyectan un gran parque necesariamente respetuoso con el entorno y la historia.

10.- Murallas del Cerro de San Cristóbal: Desde la Plaza del Quemadero podemos ver algunos restos medievales del amurallamiento de la época. Subiendo por el barrando de las Bolas, el lienzo exterior es el mejor conservado. Jayrán y Zuhayr levantaron la primitiva muralla, los cristianos después completaron con los torreones y después varias restauraciones desde 1970. También interesante ver las curiosas torres circulares de san Cristóbal.

11.- Murallas de la Fuentecica: en dirección al barranco de las Bolas se ven dos fuertes torreones cuya resistencia es todavía impresionante. Formaron parte de este recinto hoy ya derruido. La muralla almohade atraviesa el barranco de La Fuentecica. En su recorrido asciende a la cima de la loma hasta una torre final de más de diez metros por siete de lado. Es la más elevada de todas las de Almería, a 123 metros. A partir de ella, el resto desaparece.