Rutas por el casco histórico

Las rutas por Almería son múltiples y variadas. Se puede ver de todo y de las distintas épocas históricas sin recorrer demasiado espacio. El casco histórico, además, destaca por su belleza y su peculiar trazado que engloba toda la historia de la ciudad en los emblemáticos monumentos que conserva. Sin embargo, a continuación vamos a proponer una serie de rutas, que se pueden adaptar a las necesidades de quién las realice y que además de recorrer el casco histórico se extienden por su área de influencia en la ciudad de Almería.

Cinco recorridos (basados en el libro del IEA, La ciudad de Almería) que se dividirían como sigue:

La ciudad de Almería ha sufrido muchas e importantes transformaciones durante el siglo XX, que han terminado con la urbe horizontal y tranquila mediterránea y ha dado paso a grandes edificios en pleno casco histórico que ha desfigurado su imagen tradicional. Además ha habido un crecimiento más allá de la Carretera de Ronda, llegando hasta la Vega de Acá y el Río Andarax.

En la primera etapa de siglo y hasta 1939 pasando el periodo bélico, poco avance y muchas dificultades. Emigración y falta de proyectos de futuro era lo que había. A pesar de la construcción de barriadas representativas en lo ideológico como Ciudad Jardín, Regiones Devastadas o San Roque.

Durante los años 60 la realidad cambia. El milagro económico almeriense gracias a la difusión del arenado y la agricultura intensiva bajo plástico en el poniente permitió convertir el antaño desierto en un vergel. Almería es ahora tierra de inmigración y crece la población a nivel provincial, mientras la capital debe ofrecer servicios y vivienda para los recién llegados.

La Almería moderna y burguesa del siglo XIX: Aires nuevos en moldes viejos.

La época comprendida entre 1800 y 1833 corresponde a la crisis del Antiguo Régimen. La ciudad de Almería mantiene esos años su estructura anterior: encerrada entre murallas con conventos e iglesias, huertas y jardines. La ocupación francesa entre 1810 y 1812 suponen una serie de modificaciones como la construcción de un cementerio, la desamortización eclesiástica, el derribo de algunas murallas y una pequeña reforma viaria. Esto se paraliza con la vuelta de Fernando VII. Luego, el triunfo del liberalismo con Isabel II, supone cambios políticos y sociales, pero no se afecta demasiado la fisiología urbana.

La actual calle de la Reina es la huella de la muralla oriental del siglo X, que en el siglo XIX, carente de valor militar fue el primer lienzo en desaparecer, comenzando su derribo la ocupación francesa. En su lugar apareció esta calle, una de las más importantes en la Almería decimonónica.

La Almería Cristiana: Los Reyes Católicos entraron en la ciudad en 1489. Encontraron un lugar venido a menos, aunque de su esplendor quedaban algunas construcciones importantes y la fortificación de sus murallas. Además la Alcazaba, los aljibes, la mezquita mayor… Casi todo abandonado, excepto la Madina (actual Almedina), núcleo fundacional del siglo X. Los daños no fueron muchos por el asedio, puesto que se entregaron de forma pacífica, pero sí se vieron las huellas desastrosas del terremoto de 1487.

La vida siguió prácticamente igual hasta la rebelión de los mudéjares en el verano de 1490 que supuso la expulsión de los levantiscos de la ciudad y su establecimiento en lugares no fortificados del entorno. Pese a ello, su conversión no será hasta una década después.

La repoblación llegará pronto. Y el Libro de Repartimiento entre los nuevos vecinos supuso una realidad del nacimiento de la Almería Cristiana, por el año 1491. Se consagran algunas mezquitas como iglesias y poco más. Sin embargo, el terremoto de 1522 aceleró la nueva fisonomía urbana.

A partir de entonces, dos hechos relevantes: establecimiento de la vida alrededor de la Catedral-fortaleza y el papel que jugó desde el punto de vista militar en la estrategia defensiva de la costa del Reino de Granada, basado en las excelentes condiciones de la Alcazaba.

Por lo demás, debería ser una urbe llena de edificios, articulada por calles estrechas, entre las que destacaban el eje norte-sur formado por la calle del Mar o Real y el eje este-oeste, de la calle Real de la Almedina y la de Pechina, ambos desembocando en dos puertas principales : la del Mar y la de Pechina, que pronto sería llamada de Purchena. Y después hacia el siglo XVIII la formación de algunos barrios extramuros de la ciudad en las zonas agrícolas situadas al noreste y este de la misma.

Los primeros testimonios de la ciudad de Almería se encuentran dispersos a través de trozos de historia que se plasman en un itinerario algo complejo, pero por el que hay que viajar partiendo de un siglo de época califal del que se conservan importantes monumentos como la Alcazaba, la antigua mezquita aljama con restos que quedan en la iglesia de San Juan y la muralla de las Atarazanas en la calle de la Reina esquina con el Parque Nicolás Salmerón donde está el Centro de Interpretación ‘Puerta de Almería’. De la época taifa y almorávide, en los siglos XI y XII, es la de mayor esplendor de la Almería medieval, conservándose las murallas de san Cristóbal y de La Chanca y también los aljibes en la calle Tenor Iribarne que almacenaban el agua de la ciudad. Cerca se puede ver también la Fuente Redonda. Los últimos siglos de esta etapa son menos conservados por el declive de la ciudad. Se puede ver algún resto pero muy escaso.